Fracaso: cómo aprender de él y transformarlo en crecimiento personal

 

¿Qué significa realmente fracasar?

Fracaso. Una palabra que asusta.
A todos nos gusta hacer las cosas bien, o quizás lo que buscamos en el fondo es el reconocimiento de nuestro entorno. A veces, incluso haciendo las cosas correctamente, el resultado no es el esperado y sentimos que “fracasamos”: al suspender un examen, no ser elegidos en una entrevista de trabajo, no tener un grupo de amigos de toda la vida, separarnos de una pareja, o no recibir una fiesta sorpresa de cumpleaños.

¿Es eso realmente un fracaso? ¿O son las normas establecidas por la sociedad las que nos señalan cuando no cumplimos las expectativas?

El fracaso académico y laboral

No somos el resultado de un examen, ni lo que piense un entrevistador de Recursos Humanos. Somos mucho más que eso.
El problema no es carecer de valor, sino estar en el lugar equivocado para que nos reconozcan lo que podemos aportar.

Piénsalo: si aprobamos el examen de conducir a la quinta, ¿conduciremos peor que quien aprobó a la primera? No. Y si no conseguimos ese trabajo “soñado”, tan perfecto en apariencia, ¿significa que hemos fracasado? Tampoco.

El fracaso académico o laboral no define quién eres. Define únicamente una situación puntual.

Aprender del fracaso con constancia

Si quieres algo, has de trabajarlo e insistir, no rendirte a la primera cuando alguien te dice “no vales”.
Con ocho años, mi profesora me dijo que no serviría para estudiar. Sin embargo, aprobé todos los cursos, terminé la ESO, Bachillerato, Grado Superior y después la Universidad. Sin repetir, con constancia y creyendo en mí.

Que algo te cueste no significa que no puedas lograrlo. Ahí es donde entra en juego la resiliencia y la capacidad de aprender del fracaso.

El fracaso emocional

Muchas veces asociamos el fracaso solo a lo material o lo medible. Pero también existe el fracaso emocional.
Si no voy a ver a mi abuelo los domingos para hacerle compañía, ¿no estoy fracasando en lo humano?
Si no soy sincera con alguien que me importa, por miedo al qué dirán, ¿no estoy desperdiciando una oportunidad de fortalecer una relación auténtica?

El fracaso emocional duele más porque toca lo que no se ve: la conexión con los demás y con nosotros mismos.

Redefinir el fracaso

El fracaso siempre nos acompañará en la vida. Quizás deberíamos cambiar esa palabra por otra menos agresiva: no es que hayas fracasado, es que aún no lo has conseguido.

Lo importante no es la caída, sino lo que aprendes por el camino y lo que eres capaz de aportar a los demás mientras creces.


Y tú, ¿cómo entiendes el fracaso? ¿Como un final o como una oportunidad de crecimiento personal?